¿Qué es la sensación térmica y como se determina?

La sensación térmica se puede calcular por medio de distintas fórmulas y por la influencia de varios factores. Claro esta, cada persona percibe la temperatura de forma diferente, pues depende de su masa corporal y el metabolismo de cada uno. Por tanto,  no es más que la sensación de temperatura basada en un índice de pérdida de calor corporal en relación a la temperatura, el viento y la humedad del ambiente en el cual nos encontremos.

Cómo se determina la sensación térmica

El explorador y científico Paul Sipe defendió su tesis doctoral en 1939, en ella puso el sello al término “windchill” que, dependiendo del contexto en el que se emplee, tiene varios significados, y en el nuestro se traduce como sensación térmica. Sipe definió una fórmula primaria para determinar la pérdida de calor que experimenta un cuerpo bajo fuertes vientos en un clima frío. En sus investigaciones estableció valores para la sensación de calor entre 28 °C y -32 °C, determinando que, a mayor intensidad del viento, mayor pérdida de calor.

Este fue el punto de partida para meteorólogos y científicos que durante los años siguientes realizaron estudios en distintos climas para medir las temperaturas corporales bajo la influencia de distintos factores (viento, humedad, radiación, metabolismo, etc.) y concretar fórmulas matemáticas para deducir la sensación térmica. Para llegar a ello, se deben entonces calcular varias cosas: la temperatura del aire y su intensidad, así como la temperatura de la radiación solar, la humedad relativa, presión atmosférica y en última instancia, la corporal y la de indumento (el mayor o menor calor que produce la ropa que llevamos puesta).

Como puede verse es una cuestión bastante complicada de explicar y calcular, debido a la gran cantidad de fórmulas que deben emplearse para obtener el resultado final.

Pero entre los años 60 y 70, meteorólogos canadienses lograron calcular el índice de humedad (humidex) y publicaron una tabla con los parámetros que van desde el 20 % al 100 % de humedad para temperaturas entre 21 °C y 43 °C. La fórmula utilizada combina la temperatura del aire y la humedad atmosférica. De esta manera, se puede determinar por ejemplo que, a una temperatura de 30 °C con 40 % de humedad, la sensación de calor aumenta a 34 °C. Y en caso de que la temperatura sea de 34 °C con 40 % de humedad, la sensación térmica sería de 40 °C. Es decir, mientras más calor y humedad, mayor sensación térmica. Este es un índice incompleto, ya que no contempla la velocidad del viento o el aire. Pero deja muy claro que la humedad en climas tropicales o selváticos puede incrementar la sensación térmica y de calor exponencialmente.

 

El calor seguirá hasta noviembre en el pais

No obstante, el viento o aire sigue siendo el factor más importante pues, dependiendo de la temperatura y velocidad del mismo, entonces la sensación térmica se reduce o aumenta. Aquí hay que hacer una aclaración y explicar que el aire se mueve por las diferentes latitudes y cuando se calienta, asciende y se enfría, y cuando se enfría desciende: a esto le llamamos viento. El efecto Coriolis y las diferentes capas de la atmósfera crean las corrientes de aire, que se mueven desde la línea del Ecuador hacia los polos y viceversa.

Y como se ha comprobado que el viento seco disminuye la humedad en climas tropicales, se infiere que la sensación de calor disminuye. No obstante, puede ocurrir que los vientos muy calientes que provienen de latitudes más bajas mantengan o aumenten la sensación térmica sobre todo en climas áridos. En nuestro país, otras islas del Caribe y Suramérica, el Polvo del Sahara también constituye un elemento que modifica las temperaturas y que incide en la sensación de calor. Su presencia reduce la humedad en el ambiente creando un clima seco; sin viento resulta en un aumento de calor, con viento en una leve disminución.

 

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