Elige tú cantar cada vez mejor, el maestro Beny Moré

Entre los numerosos homenajes que se realizan por el centenario del natalicio de Beny Moré hay uno que considero entre los más importantes: la oportuna introspección para valorar cómo cada uno de nosotros podemos asimilar el legado de tan relevante artista cubano.

Para los que se sientan alejados de aquellos artistas distinguidos por un alto nivel intelectual de su rango profesional, en el caso del Beny estamos ante una gente de pueblo que nunca extravió sus orígenes. Para Leonardo Acosta, quien fuera miembro de su orquesta, «el Beny no era guapo ni tampoco manso, ni era bobo ni trataba de ser vivo. Era espontáneo y afable, siempre bromista y ocurrente; podía ser informal y regado, pero se hacía respetar sin esforzarse. Era cariñoso y humano, y había que respetarlo simplemente porque era respetable, y si las cosas le salían bien era porque sabía lo que quería y sabía hacerlo». Sin embargo, nada más de acercarnos a canciones como Oh vidaTe quedarás o Santa Isabel de Las Lajas, nos percatamos de cuánta elegancia se desprende de tales grabaciones, con cuánto gusto coloca el emotivo cantar en ellas.

Se sabe que el pianista Generoso Jiménez llevó al papel pautado esas ideas que le brotaban de una sensibilidad que ha trascendido en el tiempo, la que nos permite disfrutar de la refrescante vigencia de dicha música en pleno siglo XXI. Por eso, en la tierra del gran Beny Moré, auténtico paradigma de la proyección profesional de un artista popular, resulta una verdadera vergüenza que a estas alturas nos encontremos con personas empeñadas en abordar la interpretación de sus propias composiciones desde perspectivas francamente vulgares.

Resulta igualmente bochornoso la mediocridad presente en textos tan ordinarios que, en realidad, más allá de indignarnos, nos provocan una profunda tristeza. Para quienes todavía creen que la acumulación de dinero representa la señal de una carrera exitosa, recuerden la anécdota donde personalidades como Diana Ross y Stevie Wonder se burlaron del millonario Julio Iglesias por las aspiraciones de este para grabar con ellos, deseos que se hicieron realidad solo porque les pagó y bien caro, por cierto.

En tal sentido, el prestigio de Beny Moré, reflejado en la excelencia de su música, nos provoca un elevado enriquecimiento espiritual que desborda de orgullo la identidad de la nación cubana. Por lo tanto, acercarse a su obra debe de ser una elección imprescindible para todo aquel que pretenda iniciarse como músico de estos tiempos.

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